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Emprender da vértigo, sin duda.  El miedo a no llegar a final de mes, miedo al fracaso, miedo al error, a tomar decisiones. Y tenía un nuevo miedo, miedo a pensar demasiado. 

Unos meses atrás, había quedado para tomar un café con una amiga emprendedora. Hace algunos años que nos conocemos, y aprecio mucho su amistad. Cuando nos conocimos ambas trabajábamos por cuenta ajena.

Ella encontró una socia y montó su propio negocio. Durante unos años el negocio funcionó con gran éxito. Mi amiga se centró en continuar formándose en su especialidad para dar mejores servicios.

Sin embargo, la cosa empezó a hacer aguas. Unos meses después, y tras muchos recortes, se vio obligada a cerrar. Actualmente continúa trabajando como freelance.

Mientras tomamos el café en una terraza, a primera hora de la mañana, le explico mis temores al emprender, y cómo me siento. En un momento de mi discurso, ella me mira con sus penetrantes ojos azules y me pregunta:

– ¿Cómo esperas sentirte cuando hayas emprendido?

No sabía qué responder. Reflexioné, y mi mente se llenó de pensamientos caóticos. Parecía adivinar lo que me pasaba. Sorbió un poco de su café y me dijo distraídamente:

– Mira, no sabes cómo te irá. Puede que vaya bien, puede que no. Puede, incluso, que yendo bien no todo vaya bien, pero en todo momento disfruta el presente. Disfruta de tu experiencia, disfruta de lo que estás haciendo.

La vida laboral significa muchas cosas, ya que constituye una parte importante del concepto que se tiene de uno mismo. Las razones por las que decidí emprender fueron que antes sentía que estaba atrapada en un trabajo que comprometía mis valores, lo que me avergonzaba en muchas ocasiones, o sentía que estaba dedicando mis capacidades por debajo de lo que podía ser, por lo que sentía frustración. Además del desequilibrio entre las obligaciones y el beneficio, no sólo económico, también el reconocimiento del esfuerzo, por lo que el  estrés laboral iba en incremento. 

Para mi emprender era hacer que mi vida laboral tuviera sentido de coherencia con mis valores para sentirme más realizada y plena con mi vida laboral. ¿Cómo me sentiría si a pesar del miedo, pusiera valor en serlo?

Miedo a tomar decisiones

Cuántas horas dediqué a pensar cómo podía hacer, no lo sé. Montaba y desmontaba planes. Volvía a revisarlo. Entonces se iban acumulando más y más pensamientos de inseguridad, fracaso y decepción. 

Pensar demasiado me impedía tomar buenas decisiones, porque acababa llenándome la cabeza de ideas pesimistas. El miedo toma el control de los pensamientos, y la visión deja de ser objetiva. Se vuelve sesgada, y acabas por explicarte una historia de fracaso estrepitoso. Tenía la certeza que si eras buen emprendedor el éxito llegaba de forma rápida. Por contra, mi realidad era que tenía mucho trabajo de fondo qué hacer. ¿qué objetivos vitales tenía?, ¿cuales mi relación laboral iban a satisfacer?

Nuestra mente agrupa las experiencias por etiquetas o hashtag emocionales. Así frente a una situación, de miedo por ejemplo, encuentra rápidamente situaciones donde sentimos la misma emoción.

Esto puede ser muy útil, sin duda, salvo que nuestra mente salta de un pensamiento a otro. Hilvana una historia caótica, con saltos en el tiempo de forma que se pueden sacar conclusiones del tipo; yo fracaso porque en la escuela no gané un primer premio de escritura, y cuando iba a la universidad un compañero de clase se rió de mí letra…

Este flujo de pensamientos es la narrativa interna, es la voz en off que narra nuestra autobiografía. Existe esa concordancia emocional, así que si en mi mente busco #fracaso, tendré un montón de ejemplos de fracasos en mi vida.

Este proceso repetido una infinidad de veces al día desencadena la ansiedad y puede acabar en trastorno de ansiedad.

Sin embargo, parece que de forma voluntaria no se puede dejar de pensar en ese malestar o conflicto emocional.  Entonces, ¿cómo dejar de pensar demasiado?
Te doy tres consejos a seguir cuando seas consciente que estás en un bucle mental.

Escribe y anótalo

Una de las formas para aliviar la cantidad de pensamientos es ponerlos por escrito. El acto de escribir nos ayuda a reflexionar y organizar tus pensamientos.

Escribir es útil si te ayuda a salir de esos pensamientos excesivos buscando soluciones y entendiendo los problemas. Por contra, escribir puede ser el refuerzo a fuerza de repetir estos pensamientos negativos, sirviendo para atormentarte aún más.

Escribe tus pensamientos, tus temores, y tus preocupaciones sin juzgarlos, ni analizarlos al principio. Déjalos por escrito en reposo mientras te distraes con otra actividad. Seguirán allí pero cuando vuelvas a leerlos tu mente los verá diferente, con mayor claridad.

Usa lo que te gusta

Las emociones positivas son el antídoto más eficaz para la ansiedad, según la psicóloga Susan Folkman las estrategias de emociones positivas rebaja las tensiones, mejora el bienestar emocional y facilita la resolución de los problemas, además de mejorar la salud física. 

Las emociones positivas te ayudan a sobrellevar los estados emocionales negativos y mejoran tu ánimo para responder mejor a los desafíos del entorno y tomar la iniciativa con mayor facilidad.

En el Campus puedes descargar gratis la guía práctica para desatar tu creatividad basado en Psicología Positiva Diario Creativo. Con esta guía aprendes a escribir un diario personal creativo y a cultivar emociones positivas para tu bienestar.

¿Hay algo que te entusiasme?. Por ejemplo, los días que me siento más tensa me dedico a cocinar, me relaja y me mantiene en el aquí y ahora, cuido mis plantas y ordeno mi hogar, miro alguna película divertida con mi pareja, o dedico tiempo a jugar con mi gata.

Apoyo de otros

Me gusta acudir a ciertas amistades cuando me siento especialmente angustiada por algún problema. Como te explicaba al principio de este post, alguien que me escucha desde la comprensión me ayuda a tener una visión más realista de mis problemas.

Hablar de lo que te preocupa con una persona que se muestre comprensiva resulta muy tranquilizador

Buscar el apoyo de otros te ayuda a sentirte más calmada pero también puede ser lo contrario. Por eso, elijo bien a quién explicar mis estados emocionales, ya que hablar demasiado sobre ellos, además de ser una forma de distracción, consigue el efecto contrario, reforzando mis emociones negativas.

Una buena opción es acudir a un profesional, que te escuche de forma objetiva y pueda orientarte sobre tus pensamientos cuando son irracionales, además de obtener estrategias mejores para detener la excesiva preocupación causante de tu ansiedad.

Deja de pensar y actúa

La generosa lección que me dio mi amiga fue que debía disfrutar de cada momento, aunque fuera agridulce, porque eso se transmite. Y dejar de pensar en exceso, tomar el liderazgo y llevar a la acción planificada mi proyecto.

Pero, por encima de todo, liderar mi vida es sentir que cada tarea, por sencilla que sea, es importante hacerla con todo mi entusiasmo.

Te invito a que pongas en práctica estos consejos, y si necesitas más información o ayuda ponte en contacto conmigo, a través de mi mail hola@merchemoriana.com.

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