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¿Conoces los 5 factores ambientales que causan estrés y te impiden ser productivo?

estrés ambiental y teletrabajo

Acabar la jornada laboral y sentir que tenía las piernas cansadas, contracturas, dolor de cabeza, fatiga visual, y sobretodo agotamiento.

Esa era la constante, el estrés se acumula, día a día hasta acabar por ser crónico. Este tipo de estrés es el que causa mayor ausentismo laboral por enfermedades relacionadas.

En el entorno laboral existe factores de estrés que se consideran ambientales. Estos factores provocan sedentarismo, malas posturas, problemas posturales, contracturas y lesiones, fatiga visual, dolor de cabeza, problemas para conciliar el sueño, cansancio y falta de concentración.

Estos síntomas puede llevarte a cometer errores por falta de concentración, a ser menos productiva al sentirte baja de energía, por lo que acabas por sentir que eres poco eficaz y que existe un desequilibrio entre el esfuerzo que debes realizar con los resultados. La frustración, la rabia y la ansiedad son emociones que aparecen y que resultan difíciles de gestionar a medida que te sientes más cansada.

Estos factores se pueden haberse agravado al tener que teletrabajar de forma súbita, sin estar preparados para ello. Muchos nos hemos visto trabajando en la mesa del comedor, de la cocina o improvisando un despacho en algún rincón de la casa. ¿ese es tu caso?

Quédate para hablar sobre cómo podemos minimizar estos factores estresantes ambientales si te has visto obligada a trabajar en tu hogar, práctica que parece que ha venido para quedarse, de momento, a causa del COVID.

¿Cómo puedes crear un espacio de trabajo en casa evitando estos factores ambientales estresantes?

En verano es un buen momento para dedicarte a los arreglos en el hogar. Tanto si eres de las que tiene su espacio de trabajo en casa o de las que tienen su propio despacho, podrás hacer los cambios necesarios para minimizar los factores de estrés ambiental. Identifica que factores ambientales consideras te causa más estrés. 

Sedentarismo

El más frecuente es el sedentarismo. Estar muchas horas sentada puede tener como consecuencia problemas de salud. Se calcula que las personas pasan aproximadamente un 80% del tiempo sentadas. 

Para evitarlo se aconseja realizar descansos regulares, cada hora por ejemplo, levántate y camina al menos 5 minutos. Puedes ponerte la alarma en el móvil para que te avise. Aprovecha para beber agua, realizar algunos estiramientos, y descansar la mente. Te renovará de energía para seguir trabajando concentrada.

optimismo

Mala postura

Pasar durante horas sentada en el ordenador, hablando por teléfono o mirando el móvil pueden tener como consecuencias problemas posturales, contracturas y lesiones.

Utiliza sillas regulables. Mesa a la altura y fondo adecuados. Realiza descansos regulares, camina y estírate.

Estrés térmico

Un factor ambiental que causa mucho estrés es la mala regulación de la temperatura en el lugar de trabajo. El aire acondicionado y la calefacción pueden llegar a ser motivo de conflicto en un espacio compartido de trabajo. Pero si eres de las que teletrabaja también debes poner mucha atención. 

El estrés térmico es una de las consecuencias más comunes que ocasiona la exposición una temperatura inadecuada en el puesto de trabajo. Como consecuencia se tiene una reducción de la capacidad de atención y concentración.

En trabajos sedentarios la temperatura debe oscilar entre los  17 y 27 grados. Evita los cambios de temperatura bruscos. No te expongas a fuertes corrientes de aire. 

Iluminación deficiente

La mala iluminación en el puesto de trabajo puede originar fatiga ocular, cansancio, dolor de cabeza, estrés y accidentes. También afecta a nuestro estado de ánimo.

El ordenador debe estar perpendicular a una ventana con luz natural.  Orienta la luz adecuadamente evitando los reflejos sobre el material (la mesa, la pantalla del ordenador, etc). Coloca varios puntos de luz para evitar reflejos y deslumbramientos.

Ruido excesivo

Los elevados niveles de ruido pueden provocar trastornos del sueño, irritabilidad y cansancio.  El ruido disminuye el nivel de atención y aumenta el tiempo de reacción frente a estímulos diversos por lo que favorece el número de errores cometidos.

Coloca doble acristalamiento en ventanas orientadas hacia zonas ruidosas. También puedes utilizar paneles, cortinas y materiales que absorban el ruido.Cambia las señales acústicas por lumínicas, por ejemplo las alarmas del móvil.

Consejos prácticos para tener la oficina en casa

  • Un ambiente ordenado y armónico es un ambiente relajante que nos hace sentir en calma.
  • Establece un horario fijo de trabajo y los descansos necesarios.
  • Mantén tu espacio limpio y organizado.
  • Utiliza mobiliario adecuado; silla regulable y ergonómica, mesa con la altura y la profundidad regulada.
  • Busca un lugar con buena iluminación y ventilación.
  • Es preferible que sea un lugar fijo destinado a trabajar.
  • Desactivar el móvil y tablet en tiempos de inactividad.

Te invito a que pongas en práctica estos consejos, y si necesitas más información o ayuda ponte en contacto conmigo, a través de mi mail hola@merchemoriana.com.

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5 factores erróneos sobre autoestima que afectan a tu bienestar

5 errores sobre autoestima

Unos años atrás tuve una época con ataques de ansiedad. Por aquel entonces, me estaba mudando a una casa y población nueva. Podría decirte que la compra-venta de una vivienda, las reformas o las mudanzas son estresantes, sin lugar a dudas. Sin embargo, lo que realmente me causaba ansiedad era pensar que no sabría hacerlo. 

Llegó un momento que mi nivel de ansiedad era tal que podía estar media hora mirando pasta de dientes y no decidirme por ninguna porque no era capaz de tomar ni una simple decisión por miedo. 

Lo primero a que le atribuí mi ansiedad fue a la falta de autoestima. Sin duda, si hubiera tenido más autoestima no hubiera tenido aquellos problemas de ansiedad. ¿O sí?

Soy como soy

En consulta me han llegado muchas veces explicando que su principal problema es la falta de autoestima. La autoestima es un concepto complejo que se compone por diferentes dimensiones como el autoconcepto, autoeficacia y autoimagen.

La autoestima se forma junto a la identidad personal por referencia a lo que nos rodea. Esto es que si de pequeña me dicen que soy más alta que la media, dentro de mi identidad personal me pondré la etiqueta alta. Sin embargo, mi autoestima puede subir o bajar en función de lo que me suponga ser más alta que la media.

¿A qué se debe? A la valoración que haga sobre ello. Si en mi entorno se acepta como algo positivo ser alta, lo intepretaré como algo positivo de mi identidad. Por contra, si sirve de mofa sentiré miedo de ser rechazada por tal característica, de la que poco puedo hacer.

Lentamente mi autoimagen se irá llenando de etiquetas que valoraré entre positivas o negativas. La información externa nos da la información sobre cómo parece que somos. Un ejemplo simple, soy mujer porque no soy hombre. Es una afirmación sobre mí misma, que puede crear controversia para unos, o ser reforzada por otros. Y tal vez, no soy cómo soy, sino cómo creo que debo ser según los otros.

A continuación te explico 5 factores erróneos sobre la autoestima.

Primer factor: la autocrítica

La Autocrítica es un proceso que incluye el reconocimiento de los propios errores, el aceptarlos, saber perdonarlos. También reconocer aquello que se hace bien y qué genera satisfacción aunque no sea reconocido por los demás.

Cuando aprendemos a hablar aparece el discurso interno. Es una narración dentro de nuestra mente. Nos narra sobre nosotros, nuestras emociones, valoraciones y acciones. Nos aprueba o nos crítica. También narra lo que creemos que piensan los otros sobre nosotros.

Si desde muy pequeño han sido reprimidas tus acciones y no fueron atendidas tus emociones, aparece un discurso interno lleno de críticas negativas, poco constructivas, donde se pone mayor atención en los hechos y apariencias. Aparece la vergüenza y la culpa, y la autoestima es baja.

El otro extrema es una autocrítica excesivamente positiva que no nos genera satisfacción. Tal vez, ser demasiado consentido y poco atendido emocionalmente, dio como resultado una autoestima dudosa de uno mismo.

optimismo

Segundo factor: responsabilidad

Responsabilidad es aceptar que la propia vida es consecuencia de las decisiones personales y salir del rol de víctima. En otro artículo te hablé de la importancia del locus de control interno o externo. Si atribuimos a las causas de nuestros logros causas internas como el esfuerzo, disciplina, implicación, paciencia,… sentiremos que tenemos mayor control sobre nuestras vidas.

Pero si se atribuye a los logros causas externas, como el clima, la disposición de la otra persona, golpe de suerte,… las causas son ajenas a nuestro control, lo que nos llevará a sentirnos perdidos, frustrados, y poco eficaces.

Ser responsable de las consecuencias de nuestras decisiones atendiendo los pros y contras, y asumiendo que existe un margen de riesgo, fortalece la autoestima.

Tercer factor: valor personal

Valor personal es la decisión individual de trabajar por el cambio para vivir con las propias expectativas.

El miedo al cambio suele estar en el centro de la dificultad para tomar ciertas decisiones. Este miedo al cambio puede estar motivado por el miedo a lo incierto, a perder la propia identidad personal. La identidad personal está en continua transformación ya que nos adaptamos progresivamente a las exigencia del entorno. Desde luego que no soy la misma que diez años atrás, ni tampoco la que seré dentro de otros diez. La edad conlleva cambios organizativos en nuestras vidas, acabar los estudios, encontrar trabajo, crear un núcleo familiar, cuidar de los hijos, de los padres,…

Así hay personas que se arriesgan a cambiar de profesión porque quieren tener más tiempo para la familia, un propósito definido de éxito, y deciden vivir más acorde a sus valores.

Cuarto factor: respeto

Respeto hacia uno mismo es el valor de nuestro tiempo que dedicamos a los demás como derecho propio a elegir y el derecho a tener de espacios personales para la propia salud mental.

La autoestima mal entendida podemos confundirla con egoísmo. Por contra, las personas con mayor autoestima son más generosas y receptivas a las necesidades de los otros. El miedo a dejar de ser querido, la celotipias o las dependencias emocionales son causadas por una baja autoestima.

El respeto es la flexibilidad y la responsabilidad de nuestras acciones hacia los otros. Respetamos cuando dejamos hablar sin interrumpir, sin prejuicios, y del mismo modo nos sentimos respetados cuando nos escuchan.

Quinto factor: limites sanos

Establecer límites sanos es el principio que debe regir los actos para no dañar al otro y el de no permitir que el otro nos dañe. El derecho a decir no, a no ser manipulados y a defender nuestras ideas desde el respeto. 

Parece que este es uno de los principales problemas de muchas personas. Las características de las personas con problemas para establecer límites sanos son excesivamente controladoras, fuerte sentido de responsabilidad por lo ajeno lo que conlleva sobrecarga, autoexigentes y perfeccionistas, implican la falta de descanso, autocuidado y contacto con uno mismo. 

La falta de asertividad y la evitación al conflicto son otro grupo de personas, que acaban por no establecer sus propios límites.

La suma de factores

El nivel de autoestima no se consigue de una vez y para siempre en la infancia. Puede crecer durante la madurez o se puede deteriorar.

Ser más flexibles y sobre todo más compasivos con nosotros mismos y con nuestras capacidades, para una vida con menos estrés.

Por último, la autoestima es un hábito, cuanto más tiempo lo realices más destreza tendrás. ¿Te atreves a adquirir el hábito?

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Método para prevenir y encontrar equilibrio emocional en momentos difíciles

equilibrio emocional

Hace unas semanas vino a verme una nueva paciente que lleva varios meses con ataques de ansiedad por no lograr encontrar el equilibrio emocional. Ha probado diversos métodos antes de llegar a mi consulta, pero no ha conseguido mejora.

Me cuenta que cuando comienzan esos ataques siente como si se hundiera, más y más, faltando el aire. Entonces aparece la presión en el pecho, un dolor intenso y agudo que la bloquea físicamente. 

Le aconsejaron hacer respiraciones, meditación o mindfulness pero ella afirma que esto no le ayuda.

Aunque sigue una pauta farmacológica estos ataques son súbitos, aparentemente, y no siempre es factible tener a mano los medicamentos.

En el siguiente artículo quiero compartir algunas de las pautas para prevenir y encontrar el equilibrio emocional en momento difíciles.

Dentro del control

En primer lugar para encontrar el equilibrio emocional es necesario encontrar el sentido de control. Frente a cualquier situación podemos sentir que el centro de control es interno o externo. Este locus de control si es interno se relaciona con factores personales como la toma de decisiones, la capacidad de resolver el conflicto, la responsabilidad de las acciones, independencia y expectativa de resultado. 

Las personas que tienen buen autoconcepto creen que el éxito o no de sus logros es debido a causas internas por lo que tienen mayor sentido de control sobre el entorno.

Sin embargo, si se sitúa el centro de control en factores externos la sensación es de falta de control, de estar a disposición de las circunstancias, la suerte o de los otros. Estas personas suelen pensar que la causa de sus éxitos son fortuitos y depende del destino o de golpes de suerte, mientras que la causa de sus decepciones son ellos mismo que no son suficientemente competentes.

Esto se debe a las creencias sobre uno mismo, que nos motivan a actuar acorde a ellas. Si dentro del conjunto de creencia individuales existen distorsiones sobre uno mismo, éstas desencadenan pensamientos negativos, catastrofistas y funestos sobre las consecuencias de la situación. 

Estos pensamientos cuando llegan a volverse rumiante o en bucle son los causantes de la ansiedad. Aquí es cuando nos hundimos, como describe mi paciente, en un mar de miedo al futuro.

La forma de prevenir estos ataques de ansiedad es conocer las creencias distorsionadas sobre nuestra eficacia para ser más autónomos. En psicoterapia se utilizan múltiples métodos desde registros hasta ejercicios reflexivos.

Un ejercicio simple es pensar dos cosas negativas sobre la situación, y dos cosas positivas. La media de ambas, seguramente será más ajustada a la realidad.

transforma el estrés

Ni futuro, ni pasado

Las experiencias previas  pueden contribuir al equilibrio emocional por la expectativa de resultado. Si anteriormente he tenido una experiencia emocional negativa impactante mi amígdala dio la señal al hipocampo para que no lo olvidará. De esta manera, nuestra mente prevé el resultado. Por supuesto, que si ésta fue muy intensa la recordaremos con mayor intensidad, provocando que sintamos más miedo, tan solo con pensarlo.

Estar en el momento presente, no viajar ni a un futuro catastrófista ni permanecer en un pasado que recordamos parcialmente. 

El secreto está en la mente

En el cerebro existe un circuito específico para la conciencia interna. Sin embargo, cuando las emociones son de alta intensidad resulta difícil acceder a este circuito, ya que otras partes del cerebro están en alerta máxima. Entonces tus palabras y decisiones son el reflejo directo del estrés que está sintiendo.

¿Recuerdas la película de Amelie?. Hay una escena donde se ve a ella viendo por la tele un documental sobre su futuro, donde muere joven y sola. Esto sucede, vemos una película donde somos protagonistas de un final terrible. 

Detener esa avalancha de pensamientos negativos puede resultar extremadamente difícil. La respiración es algo que siempre tienes a mano, y puedes controlar. Respirar cada vez más despacio ayudará a calmar. Sin embargo, se debe practicar con regularidad y mejor guiada, ya que por contra podemos reforzar los pensamientos autocríticos.

Prevenir es mejor que curar

Meditar con regularidad, pasear en contacto con la naturaleza, realizar actividades gratificantes como hobbies, tener contacto social, buena alimentación y descanso son la mejor forma para encontrar el equilibrio emocional, especialmente en momentos difíciles.

Los momentos difíciles son inevitables en la vida, forman parte de ésta. Aceptar que lo son, es el primer paso para reconocer cómo nos sentimos y saber actuar en consecuencia. Y si es necesario, un asesoramiento personalizado por un profesional de la salud emocional que te ayude a tener estrategias apropiadas.Entender que aunque un hecho puede ser puntual, la adaptación al cambio es un proceso que requiere su propio tiempo. El autoconocimiento es la clave de la inteligencia emocional, la gran ventaja es que se puede aprender y crecer tras un momento difícil.

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7 errores a la hora de evitar el estrés que te impiden mejorar tu vida

7 errores de evitacion del estres

¿Cuántas cosas has probado para dejar de sentir estrés?, ¿cuáles te han funcionado?

Cuando comencé a practicar yoga sentía una presión el pecho agudo cada día. Me sentía baja de energía y solía enfermar con facilidad. Decidí probar con el Yoga, todo eran ventajas.

Iba a mis clases entusiasmada ante la expectativa de ver mi vida mejorar en salud, aspecto físico y mental. Sin embargo, no fue ese el resultado. Tanto en la práctica como en las meditaciones mi mente no se detenía. Más bien al contrario. Me invadía unas ganas incontrolables de llorar. Así que antes de entrar a la clase de yoga sentía más ansiedad, y vergüenza – ¿qué pensarían de mí si me ven llorar?… 

¿Tan mal estaba que ni el yoga podría ayudarme?, ¿sólo me pasaba a mí?. ¿Y a ti te ha sucedido lo mismo?, ¿has probado algún método para relajarte y has acabado con más estrés?

A continuación te explico los siete errores que se cometen más frecuentemente para evitar el estrés.

1-Mi estrés es diferente

Mi primer error fue considerar que yo debía ser la única que sentía estrés y no era capaz de dejar de sentirlo. Me agobiaba la idea de sentir estrés, con lo que búsqueda de dejar de sentirlo se convirtió en una fuente de estrés en sí misma.

La idea de que sólo yo me sentía así me hacía aislarme, y no explicar o buscar ayuda profesional. Esto tiene un efecto rebote, aumenta la ansiedad social por sentir que no se tiene habilidad social para entablar relaciones saludables.

2-Procrastinar, no puedo hacer nada

El estrés forma parte de la vida, y no siempre deseamos evitar el estrés. Cuando una emoción resulta desagradable buscamos la forma de no sentirla, al menos demasiado. Sin embargo, cuando nos resulta agradable buscamos la aproximación a la fuente de esta emoción.

El conflicto emocional surge de esas dos polaridades; la evitación y la aproximación. Elegir entre dos opciones se vuelve cada vez más angustioso a medida que incrementa el estrés. Sin embargo, si sentimos que ambas elecciones son agradables nos resulta más fácil salir del conflicto emocional.

El temor al error, la pérdida o ha ser excluidos nos puede inducir a no querer tomar decisiones y dejarnos llevar por las circunstancias. Pero tiene un coste, y es la pérdida de control sobre tu vida, lo que te generará más estrés.

La falta de motivación incita a la adquisición de hábitos poco saludables, a la falta de ejercicio físico, sedentarismo o aislamiento social.

transforma el estrés

3-Tener estrés en el trabajo es lo normal 

El 50% de los trabajadores se estima sufre estrés laboral. Sin embargo, está mejor visto decir que se padece estrés por el trabajo que decir que se está deprimido, o simplemente fatigado.

Las personas no llegamos al ambiente laboral libres de toda influencia, al contrario, llevamos con nosotros todas nuestras experiencias y vivencias previas, nuestro aprendizaje y nuestra forma de ser. 

4-No tengo tiempo para nada

Otra forma de evitar el estrés es estar el máximo de tiempo ocupado haciendo algo; yoga, pádel, running, teatro, taller de cerámica japonesa, eventos culturales, quedadas, idiomas, ikebana y un largo etc.

Este tipo de comportamiento tiene un doble fondo, además del económico, está el emocional. Está vorágine de actividades no dejan tiempo para pensar ni reflexionar, con lo que se pierde el contacto real con uno mismo.

¿Y si no tengo ningún plan que hago?. El miedo a la soledad vuelve a aparecer en forma de ansiedad. Así tengo que hacer cada vez más cosas para rellenar hasta el último hueco de mi agenda. Con la hiperactivación llega el cansancio y la fatiga, incluso el insomnio, la preocupación constante de no tener «tiempo para todo lo que quiero hacer.» 

5-Adicción al móvil

Las redes sociales se han convertido en la adicción del S.XIX de momento. Llevar el móvil siempre encima o tenerlo lo más cerca posible. Cada vez es mayor el número de personas con problemas de atención sostenida constantemente interrumpidas por las alertas de éste.

La sensación de conexión y prontitud, y el hecho de que parece que siempre se está dando alguna novedad nos motiva a mirar insistentemente las redes sociales. Los likes y seguidores son una dosis de dopamina, un pequeño logro que nos da una breve satisfacción. Llena vacíos emocionales de expectativas no cumplidas. Así va creciendo la adicción al móvil y en edades cada vez más tempranas. 

6-Más es más

Otra de las cosas que se hace habitualmente es ir de compras. Te has oído a ti misma decir ir de comprar me relaja. 

Acumular es otra forma de distracción. Al igual que la comida o la bebida, el comprar sin necesidad suele ser para enterrar debajo ese vacío que duele.

El desequilibrio entre el esfuerzo demandado y la baja recompensa produce insatisfacción, frustración e irritabilidad. Así sea de libros que apilo y no tengo tiempo de leer, de ropa, zapatos, productos beauty, nueva tecnología, y todo tipo de gadgets que se acumulan a nuestro alrededor.

Una opción mucho más saludable y que te ayudará a calmar tu mente es caminar por la naturaleza. Tan solo necesitas un parque cerca y 10 minutos de tu tiempo para caminar para notar los beneficios. 

Además cuidarás de tu economía doméstica, otro de los factores estresantes más habituales, el miedo a no llegar a final de mes.

7-Sólo me suceden cosas malas

Hay una zona de nuestro cerebro que estimula lo que nos interesa y que inhibe el resto para que nos quedamos con lo que es importante. Esta zona se llama Sistema reticular activador ascendente (SRAA). 

¿En qué te estás interesando cuando piensas no quiero sentir estrés?. Mientras más piensas que no quieres sentir estrés, más atención pones a las emociones que éste desencadena. De tal modo, que parece que la mayor parte de tu tiempo estás en crisis, con estrés o malhumorado.

Este es círculo del estrés. Es natural querer no sentir ansiedad, sin embargo, el coste de querer evitarlo es más perjudicial a largo plazo. La respuesta de evitación del estrés puede ser insana, incluso autodestructiva, lo que perjudica no solo la salud física y emocional, sino también el tejido afectivo social.

Mi problema con el yoga era que esperaba que me aliviará de mi estado emocional de forma inmediata. Mi impaciencia y mi autocrítica desencadenaba aún más ansiedad. El yoga y la meditación son estrategias de afrontamiento defensivo que ayudan al equilibrio emocional. No obstante, por sí mismas a veces no son suficientes. Deben ir acompañadas de un asesoramiento terapéutico profesional para llegar a la fuente estresora.

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[Gestión del tiempo] ¿Sabes diferenciar entre una tarea urgente y una importante?

gestión del tiempo

Una de las principales causas de estrés laboral cuando emprender es la gestión del tiempo. ¿Cómo puedes gestionar el tiempo de forma eficaz?

Cuando realicé la formación para instructora de Yoga Nidra mi maestro explicó que él hacía un sólo recado cuando salía de casa. Mi primer pensamiento fue; ¿cuánto tiempo necesitaría para poder hacer eso? Me quedé pensando ¿cuántos recados hacía de una vez?. 

No se tú pero yo era de las que salía del trabajo con la mochila del gimnasio, pasaba por el supermercado, correos, mi tienda favorita de tés, visitar a mis padres, y todo esto hablando por móvil, chateando, dando likes,… 

Piensa por un momento, en tu rutina diaria. ¿Cuántas cosas haces en un día?. Desde las más pequeñas rutinas, las imprescindibles, los debo hacer y tengo que… ¿cuánto tiempo le dedicas a lo que realmente valoras?, ¿sabes gestionar tu tiempo de forma eficaz?.

Hacer menos, ese fue mi objetivo para este año y ¡menudo año!. Con el confinamiento hemos visto reducido nuestra movilidad y aún así parece que ha habido una explosión de actividades: yoga en el comedor, entrenar por las escaleras de casa, aplaudir en el balcón, hacer pan, meditar, trabajar, cuidar de los niños, videollamadas a familiares, amigos, compañeros de trabajo,… A mitad de año, me pregunto ¿cómo llevo mi propósito?

Gestión del tiempo

En las últimas décadas el objetivo era ser más productivos. Es decir, hacer más en menos tiempo. Idea que proviene de los métodos utilizados en el mundo laboral industrializado. Trabajos a turnos, horario extenso, presencialismo, menos movilidad, más especialización. Objetivo obtener más beneficios.

Con la irrupción de la tecnología hemos visto multiplicado esta sintomatología. Estar permanentemente conectados, realizar varias tareas a la vez, y mayor presión social. El multitasking y un estado de alerta permanente aha tenido como consecuencia un incremento exponencial del estrés y patología derivadas. 

Aprovechar el tiempo es la máxima de nuestros tiempos, es sinónimo de gestión del tiempo eficaz. Esto ha supuesto confundir velocidad con el tiempo. Mayor rapidez es sinónimo de mayor eficacia. La comunicación instantánea, procesadores más veloces, más ancho de banda…, lo que implica mayor velocidad a todo lo que hacemos.

La gestión del tiempo consiste en tomar decisiones sobre qué se hace con el tiempo propio, que se prioriza; establecer qué es lo más importante y dedicarle tiempo. Organizar las tareas diarias, descuidar el tiempo libre y rellanar la agenda para estar ocupados cada minuto del día puede provocar fatiga y estrés, y a la larga incluso problemas de salud.

La urgencia impone la sensación de falta de tiempo, menos tiempo libre, menos atención puesta en la realización de la tareas. En los últimos años ha aparecido el movimiento «slow», que viene a rescatar la máxima de más despacio para hacer mejor.

Otra corriente en auge es la atención plena o mindfulness y técnicas de relajación, o el auge del yoga, pero ¿cuántos «debohacer» tienes al día?

De lo urgente a lo importante

Stephen Covey es el autor del best-seller «Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva» y máximo gurú sobre la gestión del tiempo. Es conocido por “Los 4 cuadrantes de la gestión del tiempo”, nos propone dividir las tareas en un 4 cuadrantes, clasificándolos entre urgente e importante, no urgentes y no importantes. 

Las tareas que son urgentes e importantes son las tareas que tienes que solucionar cuanto antes dejando de lado cualquier otra cosa que estuvieras haciendo en ese momento. En este cuadrante estarían las averías, accidentes,…

El segundo cuadrante son las importantes pero no urgentes que podemos planificar a largo plazo. En este cuadrante estaría nuestro bienestar, salud, etc.

El tercer cuadrante es para las tareas no importantes pero sí son urgentes. Las interrupciones estarían aquí: llamadas, emails urgentes, pequeñas tareas,…

El último cuadrante es para las no urgente y no importantes. El autor propone que no son necesarias hacerlas. Las tareas de este cuadrante son mirar redes sociales, la televisión, correo personal, etc.

Siguiendo esta clasificación puedes organizar tu agenda. ¿Pero puedes clasificar tus tareas entre urgente o no e importante o no?

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La calidad del tiempo

La propuesta de Stephen Covey es para ser altamente eficaz en el trabajo, ¿pero fuera de él?. Siendo algo más realistas, las tareas se pueden dividir entre laborales, relaciones familiares y sociales y el propio bienestar.

Haz la prueba con su método sobre gestión del tiempo. Puedes hacer un cuadrante para cada una de ellas e intentar encajar todas las piezas en tu agenda. ¿Cuánto tiempo dedicas a cada cosa?

Hace poco una amiga me preguntó cómo podía hacer para no estar tan «estresada». Tenía que trabajar dentro y fuera de su horario laboral, realizar varios curso de formación continúa, llevar a hijos al colegio, recogerlos, jugar en el parque, comidas, cenas… ¿te sientes identificada?

Tal vez, ahora estás pensando entre lo urgente y lo importante. ¿Cómo harías tu clasificación? Es más importante el trabajo que la familia,  o tal vez lo contrario, quizás para ti sea tu bienestar para poder llegar a todo.

Si tu objetivo es vivir en calma empieza haciéndote consciente de tus valores. ¿Cuáles son tus cuatro o cinco principales valores?, ¿cuánto tiempo les dedicas?, ¿es coherente la cantidad de tiempo con la importancia que tiene para ti?.

Valoro mi tiempo

Y sobretodo, ¿qué calidad de tiempo doy a las cosas que más valoro?. Siendo realistas necesitamos tener un trabajo para vivir, y en ciertas épocas el trabajo puede exigirnos un esfuerzo extra para mejorar. Eso es positivo, ¿no?. Dentro del trabajo puedes organizar hasta cierto punto tus tareas, y aceptar que otras no dependen de ti.

La vida continúa después de la jornada laboral. ¿Dedicas plena atención a tus hijos cuando juegas con ellos?, ¿cuánto tiempo dedicas a esa actividad que te apasiona?. Alguna vez te ha pasado que tras realizar una tarea que te hace feliz, has olvidado que antes estabas en la oficina lidiando con clientes impacientes.

La vida social es un protector natural del estrés y de nuestro corazón, literalmente. La calidad de ese tiempo es el valor real que tendrá. El tiempo que habrás dedicado en tu vida a lo que realmente valoras.

Cómo dice el maestro Thich Nhat Hanh, la mejor gestión del tiempo es cuando no divides el tiempo entre tareas ni el que dedicas a los otros, si es con plena atención, se vuelve tu propio tiempo, y lo más increíble es que tendrás un tiempo ilimitado para ti.

¿Cuántos recados harás cuando salgas de casa?

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Cómo lidiar con clientes que no te toman en serio o no te valoran

lidiar con clientes

Una de las cosas que más miedo me daba era cómo vender mis servicios porque debía lidiar con clientes, que a veces no me tomaban en serio o no valoraban mi trabajo. El miedo venía de pensamientos del tipo; no me van a tomar en serio, no parezco una terapeuta, mis servicios no son suficientemente buenos,…

¿Qué podía hacer para superar este miedo?. Asistí a cursos y cápsulas de formación sobre ventas. Lo tenía todo en esquemas, incluso un guión en un documento pero algo seguía frenándome.

En el último curso que realicé me di cuenta que el proceso de estrés era la clave. Mi propio método podía ayudarme a superar el miedo a tratar con clientes. A continuación , voy a explicarte 4 consejos para lidiar con clientes difíciles. 

Adapta tu estilo de liderazgo para lidiar con clientes

El liderazgo es de carácter informal, es decir, no es un cargo dentro de una empresa. Es algo que surge de forma espontánea, una admiración que se contagia. ¿Cómo conseguir transmitir liderazgo?. Transmitiendo que eres una persona/profesional confiable. Como dice la canción; follow the leader. Eso tiene el liderazgo, confiamos en él de forma instintiva y lo seguimos seguros de que nos llevará al éxito.

Para eso será necesario que practiques la escucha activa. Concéntrate en la persona, realiza preguntas abiertas y para aclarar lo que te está explicando, formula frases con lo que te sugiere o te ha parecido siempre en primera persona. Focaliza tu atención en lo que quiere ganar el cliente y en lo que teme perder. 

Durante el proceso del estrés se segrega noradrenalina, neurotransmisor que ayuda a poner mayor atención en aquello que nos causa estrés o agente estresor, y pensar más rápido. Demuestra la capacidad para mostrar empatía con las necesidades, preocupaciones y objetivos de tu cliente. 

optimismo

Tener sentido del humor

Cuando la situación lo permita inyecta una pequeña cuota de humor para liberar la tensión. Esto se extiende a la tendencia actual de generar espacios laborales y profesionales de manera respetuosa y en un entorno agradable. 

La mayor parte de nuestra vida laboral u ocupacional nos encontramos enfocados a la tarea o logro de objetivos y el sentido del humor será para tu cliente la vitamina que le mantiene motivado y contento.

Para no perder el sentido del humor tendrás que ser persistente y deberás mantener una actitud positiva y focalizada al perseguir un objetivo, a pesar de los obstáculos. 

Facilita la toma de decisiones

El liderazgo emocional requiere una gran inteligencia emocional en busca de una atmósfera de trabajo positiva. Una negociación puede volverse muy tensa en algunos momentos. Enfoca las objeciones en preguntas, reflexiones y valorar coste/beneficio.

Haz que participe tu cliente en la toma de la decisión, incluye sus miedos y contrarresta con los beneficios. La colaboración ayuda a mantener un ambiente más relajado. Gracias a la oxitocina, hormona social que se activará durante el proceso de estrés para relajar tensiones, tener valor y pedir ayuda. Nos hace ser más sociables. Será tu aliada cuando sientas que el estrés de la negociación activa los miedos de ambos.

Toma la iniciativa

El tiempo es oro, no solo para cerrar una venta, percibimos el tiempo como un recurso valioso que debemos administrar con sumo cuidado.

Tal vez, ahora no es el mejor momento para mantener una negociación larga. Toma la iniciativa proponiendo un encuentro más adelante, da tiempo para reflexionar y para mejorar la oferta si lo crees conveniente.

Asume tu rol de liderazgo, no cuestiones las motivaciones, ni deniegue la autoridad, ni ignore los consejos que pueda darte tu cliente. Influye de forma positiva.

Muestra tu madurez emocional en situaciones de estrés, o cuando existe un problema inesperado, y contenerte en actuar serenamente para no dejarte influir por las primeras emociones o pensamientos.

Como líder confía en ti misma, en tus valores y en tu comportamiento, los cuales forman tus armas para influir más fácilmente en tus clientes.

Cuéntame si estos consejos te han resultado útiles, si ya habías aplicado alguno o cuál consideras que implantarás próximamente.

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¿Conoces tus fortalezas y las debilidades de tus emociones para mejorar?

¿Conoces tus fortalezas y las debilidades de tus emociones para mejorar?

El 90% de nuestras decisiones están basadas en las emociones. Hay sentimientos que son deseadas y otras que son rechazadas o difíciles de gestionar.

Durante un año llevé como llavero una brújula. Este objeto me recordaba que mis emociones, no solo son útiles, sino que son imprescindibles y muy valiosas para tomar decisiones.

Los días que me siento más perdida o abatida, porque las cosas no siempre sale como una espera, me hago las mismas preguntas: ¿Cómo te sientes?, ¿cómo te gustaría sentirte?

Nos movemos por deseo. Deseo alcanzar el móvil y me levanto, deseo sentir afecto y abrazo, deseo sentir alegría y… Así, nos motivan las emociones, deseamos una emoción que nos conduce a una acción.

Estás dos simples preguntas me dan dos coordenadas; la primera donde estoy, y la segunda, dónde quiero ir. Se pone en marcha el GPS interno para ir de A a B.

Las emociones son nuestra brújula, nos señalan que necesitamos

Una emoción es una señal que nos informa de que algo está sucediendo a mí o a otros en el momento presente. Es un mecanismo de supervivencia, así tendríamos que tendería a huir o a paralizarse cuando se tiene miedo, a luchar cuando se está enfadado o furioso, o a buscar confort y compañía cuando estoy triste.

Esta forma de actuar no necesariamente precisa de la conciencia de darnos cuenta. Así podríamos estar huyendo, marchándonos de una situación que nos genera temor, sin saber muy bien por qué se ha generado esta emoción.

El 90% de nuestras decisiones están basadas en las emociones

La mayor parte de los autores comparten que existen seis emociones básicas que son comunes y universales. Estas seis emociones básicas son: la rabia, la tristeza, la alegría, el miedo, el asco y la sorpresa.

Cada emoción cumple una función específica.

La rabia indica la existencia de una molestia acumulada que es importante gestionar. Nos ayuda a poner límites, es un NO. Nos da fuerza, nos impulsa hacia fuera. Nos da energía necesaria para cambiar algo que haya que cambiar. Predispone a una conducta de lucha, de defensa. Al mismo tiempo, la rabia nos puede alejar de nosotros mismos y alejar a los que están alrededor.

El miedo facilita la gestión de peligros externos o internos. Nos invita a escapar.

La tristeza está relacionada con añorar el pasado. Nos informa de lo que nos duele o hace daño y nos ayuda a tomar conciencia de que las cosas cambian y a buscar ayuda.

La alegría se manifiesta como energía, y se expresa a través del impulso a compartir dicha energía con los demás.

Las emociones no son ni buenas ni malas. Nos pueden resultar agradables o desagradables y llevarnos a conductas saludables o no saludables. Hay emociones que son deseadas por nosotros y otras que son rechazadas o difíciles de gestionar.

Validar las emociones

Validar nuestras emociones no es pretender controlarlas, ni negarlas, ni ocultarlas, ni avergonzarnos por ellas. Validar las emociones es aprender de ellas, que mensaje tienen que darnos.

Todos tenemos puntos débiles que nos hacen sentir frágiles, por eso los intentamos ocultar. Tras estos puntos se esconde el miedo o lo que sentimos como injusto hacia nosotros.

Estas debilidades están arraigadas en creencias profundas de nosotros mismos. Nos identificamos con ellas como parte de nuestra identidad personal.

Vivimos en una sociedad que refuerza valores como competitividad, comparación y aceleración. Como resultado cada vez vivimos más desconectados de nuestra esencia.

Autoestima y autoeficacia

El significado principal de autoestima es la confianza en la eficacia de la propia mente, en la capacidad de tomar decisiones para tu felicidad. La autoestima, es la experiencia de que podemos llevar una vida significativa y cumplir sus exigencias.

Más concretamente, podemos decir que la autoestima es la la autoestima es el conjunto de percepciones, evaluaciones y sentimientos hacia uno mismo. en nuestra capacidad de pensar, en nuestra capacidad de enfrentarnos a los desafíos básicos de la vida. 

Es el sentimiento de ser respetable, de ser digno, y de tener derecho a afirmar tus necesidades y carencias. La confianza en nuestro derecho a triunfar y a ser felices.

La autoestima es el conjunto de percepciones, evaluaciones y sentimientos hacia uno mismo. La autoestima se centra en dos aspectos fundamentales; la autoconcepto y la autoeficacia.

La autoeficacia, es otro elemento relacionado con el autoconcepto. Es la creencia interna de ser capaces de conseguir un objetivo concreto. Influye la experiencia previa, éxitos y fracasos anteriores, y la motivación que se tenga como la expectativa del resultado.

El estrés está intimamente relacionado con el concepto de autoeficacia. La ansiedad es el miedo a no ser capaz de superar una situación, a que el coste sea demasiado elevado y no poder estar a la altura de las circunstancias.

Tu autoconocimiento (puntos fuertes y flacos) mejora tu autoconcepto; la certeza de ser capaz de resolver situaciones, la evaluación que tienes de ti, la aceptación y el respeto.

Tu mayor fortaleza es el autoconocimiento, y el aceptarte en la medida que te vas conociendo y empatizando contigo misma. Lo que debilita es la negación de las propias emociones, ya que nos bloquea y causa ansiedad y estrés.

Cuéntame ¿te conoces a ti misma para saber tus fortalezas?,¿te consideras eficaz?. Explícame tus experiencias sobre autoconocimiento. Me encanta saber de ti.

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3 hábitos que te ayudarán a mejorar el estrés y tener mejor calidad de vida

¿Alguna vez te han dicho, al verte con estrés, no te estreses? Es una respuesta, que sin mala intención, causa más ansiedad e incluso irritabilidad o desesperanza. ¿Porque no podemos dejar de estresarnos a voluntad?. Hagamos un pequeño experimento. A continuación, NO pienses en un elefante rosa.

¿Y bien, lo has conseguido? Seguramente no. Tranquilo, es lo normal. Nuestra mente funciona así. Su función es la de crear pensamientos, ya sean visuales o narrados. Es inevitable pensar. Si te dicen no te estreses, pensarás en que estás con estrés. 

Del mismo modo, que es altamente probable que nuestra mente genere pensamientos, el estrés forma parte de la vida. Intentar evitarlo genera más estrés paradójicamente.

Lo que sí se puede hacer, es ser más resistentes al estrés y aprovechar las grandes ventajas que nos proporciona este proceso adaptativo. Basándome en recientes estudios científicos sobre el estrés te explico 3 hábitos que te ayudarán a tener mejor calidad de  vida.

Ducha de agua fría

Ducharse por la mañana forma parte de la rutina de muchos. Es una manera de despertar los sentidos y comenzar a ponernos en marcha. Aunque no hay estudios concluyentes, parece que una ducha de agua fría de 30 segundos diarios tiene grandes beneficios, tales como mejorar la circulación, aliviar el estrés y aumentar la vitalidad y la lucidez mental. 

El organismo se vuelva más eficaz a la hora de lidiar con la respuesta al estrés ya que el contacto del agua fría es un shock para el organismo que desencadena la respuesta al estrés; hace que suba el ritmo cardíaco, aumente la circulación sanguínea. Las duchas frías hacen segregar noradrenalina y beta-endorfina de ahí la sensación de euforia y el chute de energía. 

La Noradrenalina puede actuar como hormona (denominada hormona del estrés) y como neurotransmisor. Es conocida como la hormona del estrés  junto al Cortisol.  Las funciones de la Noradrenalina son: 

  • Incrementa en la actividad de vigilancia.
  • Regula el ciclo de sueño-vigilia.
  • Facilita la atención focalizada.
  • Mejora la capacidad de reacción conductual ante posibles acontecimientos peligrosos. Es decir, nos hace más inteligente frente a los retos.
  • Nos activa físicamente, aumenta el ritmo cardíaco.
  • Aumenta la motivación intrínseca y extrínseca.
  • Regula la conducta sexual.

La alimentación adecuada

La noradrenalina se produce de forma natural en nuestro organismo cuando se desencadena una reacción al estrés. Durante años se ha estudiado su implicación en trastornos del ánimo y psicológicos. Las personas con depresión muestran menor cantidad de dicha hormona. También está implicada en el TDAH por un déficit de liberación de estos neurotransmisores.

Nuestro organismo necesita el aminoácido Tirosina para la producción de esta hormona. Este aminoácido se encuentra en las proteínas del pescado, carne, queso y legumbres. También en las manzanas, plátanos, remolacha, sandía y germen de trigo.

Sin embargo, es muy importante entender que la Noradrenalina se dispara cuando sufrimos ataques de pánico, crisis de angustia y trastornos de ansiedad. Por otro lado, en el deporte es fundamental el papel de esta hormona por su activación física y estado de alerta. La práctica regular de deporte ayuda a acostumbrar al cuerpo a responder a las situaciones de estrés para responder de forma más adaptativa.

Activa tu vida social

La Oxitocina es otro neurotransmisor que desempeña un rol inhibitorio en la respuesta del estrés, mediante la desactivación amigdalina.

Es conocida como la hormona del apego ya que se libera cuando nos abrazamos a alguien. Reduce el miedo en nuestro cerebro, inhibiendo la respuesta de congelarnos o huir. La oxitocina también reduce la ansiedad social y ayuda a las personas a encontrarse y vincularse entre sí.

Los investigadores han descubierto que la oxitocina desempeña un papel en todo tipo de ocasiones felices, desde actividades sociales (reconocer rostros conocidos) hasta actividades más íntimas (orgasmo). Las pruebas de laboratorio encontraron que la oxitocina hacía a las personas más confiadas, más generosas y más sociables. 

Los estudios encuentran que la oxitocina desempeña un papel fundamental para ayudarnos a ser más relajados, extrovertidos, generosos y cooperativos en nuestros grupos.

Por último, la oxitocina reduce los niveles de cortisol en sangre. Protege el corazón, literalmente y nos hace ser más confiados y valientes.

Así que un buen hábito para mejorar el estrés y tener mejor calidad de vida es tener una vida social activa y sana. Procurar tener contacto social, amigos con los que charlar y reír, relaciones de para desactivar la ansiedad, dar buenos abrazos y ser generosa.

En algunos estudios recientes, se ha descubierto que cuando las personas realizan conductas asociadas con el amor compasivo (sonrisas cálidas, gestos con las manos amigables, inclinaciones positivas hacia adelante), sus cuerpos producen más oxitocina. La práctica regular de Mindfulness, especialmente el de la compasión, nos ayuda a sentirnos conectados y ser menos autocríticos, reduciendo los niveles de ansiedad y angustia.

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No tienes hambre, tienes estrés. ¿Qué es la alimentación emocional?

hambre emocional y estrés

¿Cuándo sientes estrés notas un agujero en el estómago?, ¿necesitas comer cosas dulces aunque sabes que son poco saludables?

Cuando trabajaba en el estudio de diseño tenía mucho estrés y ansiedad. Se había convertido en habitual que tuviera dolores de estómago, acidez y malas digestiones.

En parte, era por los nervios que en mi caso, mi punto débil es el estómago. Y, en parte, porque me pasaba el día comiendo. Tenía un cajón con galletas, palitos de pan, tortitas de arroz o maíz,… y muchas tardes acababa comprando alguna chocolatina la máquina de vending…

¿El estrés provoca que tenga más hambre?

El Cortisol es una de las hormonas asociadas a los ritmos de sueño y vigilia. Durante el día, de forma natural, los niveles de cortisol fluctúan. Los altos niveles  de cortisol de las mañanas nos ayuda a despertar. 

Cuando nos sentimos estresados el Cortisol convierte el azúcar y la grasa en energía para hacer frente a la situación.

El cortisol tiene una función que es la de ponernos en alerta, cosa que en nuestros antepasados tenía una razón simple: huir cuando detectaban peligro. Cuando se segrega cortisol, el cuerpo lo que hace es paralizar ciertos procesos del organismo para dar prioridad a ese estado de alarma que permite ponernos en marcha. El cuerpo pasa a poner en marcha sistemas de quema de energía que tenemos almacenados. 

Esto puede hacernos pensar que es genial para perder peso pero lo cierto es que, en la sociedad que vivimos y con el ritmo de vida que llevamos, este estrés se vuelve crónico y ante esta situación de desregularización afecta en el aumento del deseo de comer, especialmente carbohidratos. 

¿Cómo para satisfacer el hambre emocional?

En la literatura científica, la alimentación emocional (AE) hace referencia a una estrategia de regulación emocional no adaptativa que implica una conducta de ingesta, en ausencia de hambre, como respuesta a la experimentación de un estado emocional negativo con el objetivo de reducir dicha emoción (van Strien et al., 1986).

El hambre emocional se debe a la ansiedad que nos hace comer, no porque se tenga hambre, sino como estrategia para gestionar estrés, ansiedad y tristeza, y a veces también por aburrimiento.

Esta tipo de hambre se caracteriza por sentir una gran necesidad de comer de forma impulsiva e incontrolada con la intención, en mayor parte inconsciente, de satisfacer el conflicto emocional no resuelto.

¿Por qué comemos sin hambre?

La conducta de ingesta está regulada por dos mecanismos, uno que nos motiva a comer y otro que inhibe la ingesta de alimentos. Son procesos que dependen en gran parte del nivel de glucosa en sangre a corto plazo, y del tejido adiposo en el largo, aunque también influyen otros factores externos como veremos a continuación.

Cuando la jornada se nos hace cuesta arriba, y nos sentimos irritados y agotados por el estrés, es fácil caer en la tentación de darnos un “premio”, que muchas veces consiste en alimentos altos en calorías, ricos en grasas saturadas y azúcares.

En situaciones prolongadas de estrés la hormona grelina se ve alterada, aumentando nuestro apetito. Por otra parte, comer puede acabar siendo una forma de aplacar situaciones de nervios, ansiedad o angustia, con la que evadirnos del estado en el que nos encontramos.

Así pasamos del comer por tener ansiedad a la ansiedad por comer, utilizando los alimentos como calmantes y perdiendo el control de su ingesta.

El estrés tiene causas emocionales que van más allá del propio suceso, y las formas como enfrentamos esas emociones que nos resultan incómodas o dolorosas, pueden ser defensivas, creando estrategias evitativas. 

La comida es una forma de buscar la compensación por estas emociones difíciles, que pueden convertirse en hábitos pocos saludables, y  que a la larga conllevan más ansiedad y estrés. A esto se le conoce como el círculo de estrés. Encontrar las causas, pero sobretodo tener nuevas estrategias, más funcionales, más saludables es la forma de poder salir de este círculo.

Te invito a que pongas en práctica estos consejos, y si necesitas más información o ayuda ponte en contacto conmigo, a través de mi mail hola@merchemoriana.com.

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Conoce tus emociones para crecer en la dirección que deseas

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Quien se traga las emociones, se ahoga

Cuando iba a consulta como paciente, mi terapeuta me hizo darme cuenta de algo que hacía sin ser consciente (entre otras muchas cosas…). Antes de hablar sobre una emoción que para mí era dolorosa o fuerte, tragaba saliva.

En una sesión me dijo: ¿te has dado cuenta que parece cómo si te tragaras las emociones? Me quedé de piedra. Tenía razón, literalmente me tragaba mis emociones. Ese era el centro de mis problemas. No sólo me tragaba mis emociones, más bien me ahoga en ellas. 

Mi primer reto era aprender a no tragarme mis emociones. A permanecer en ellas, aunque me era incómodo. No obstante, me resultaba tan difícil hablar de ellas como reconocerlas.

Estudiar Inteligencia emocional fue lo que me hizo entender la importancia de las emociones. Las emociones básicas, qué función tienen, que duración de media pero había algo que seguía haciendo. Había emociones que las intentaba evitar. Existe esa idea de controlar las emociones, de no dejarse secuestrar por ellas… y la verdad, esa metáfora, al menos a mí, me da cierto respeto.

Encontré la manera de vivir con mis emociones sin que me crearan un conflicto con el Mindfulness. En uno de sus libros, el maestro zen Thich Than Hahn explica que a las emociones hay que invitarlas a tomar un té y dejar que nos cuenten porque han venido a visitarnos. Ser amables, y aceptarlo, sin juicio y con curiosidad.

Con la Psicología Positiva he aprendido que además te puedes entrenar para poner atención tanto en las emociones negativas como en las positivas y vivir en equilibrio.

Como emprendedora no culpes a las emociones

¿Tienes estrés en el trabajo? La Organización Internacional del Trabajo (OIT) cifra que el 10% de la población mundial adulta sufre estrés.

El estrés proviene de la ansiedad, del miedo irracional no justificado por causas externas. El decir, miedo al fracaso, al rechazo, al cambio…

El miedo forma parte de las emociones básicas junto a la tristeza, la alegría, la sorpresa o la aversión. Todas ellas tienen una función básica fundamental para nuestra supervivencia. La sorpresa nos ayuda a orientarnos en una nueva situación, la aversión a rechazar aquello que no nos gusta o la alegría que nos anima a repetir aquello que nos hace sentir bien.

El miedo tiene la función de protegernos de peligros, ya sean reales o supuestos. Aunque el miedo nos ayuda a ser prudentes puede resultar paralizante y perjudicial para nosotros y nuestro trabajo. 

La otra cara del miedo es la motivación. El miedo nos motiva a utilizar nuestros talentos, a ser más creativos y a ser más inteligentes. Antonio Damasio, profesor de Neurología de la Universidad de Iowa, demostró que sin emociones somos incapaces de tomar decisiones como escoger que nos gusta más, elegir un color, etc. Además el sistema límbico encargado de las emociones está interrelacionado con la memoria a largo plazo.

Así el miedo a no llegar a final de mes y el impacto que tendría nos motiva ser más creativos y tomar decisiones que nos protejan de la vulnerabilidad.  

El miedo es obvio que es un gran aliado, sin embargo las emociones se pueden provocar con los pensamientos. No culpes al miedo. Ni a ti. 

Revisa tus pensamientos cuando entres en pánico. ¿Es real y tangible lo que me causa miedo?, ¿qué opciones tengo?, ¿lo tengo que decidir ahora?. Y sobretodo, respira hondo y exhala lentamente tres veces. Esto calma tu mente activando el sistema parasimpático.

merchemoriana.com

Las emociones sobre nuestras emociones

En un TedTalk en 2009 la escrito de «Ama, come reza» Elisabeth Gilbert dijo: «las emociones sobre nuestras emociones pueden volverse un problema aún mayor.»

La función de las emociones es la social. Te ayuda a saber cómo se sienten los otros para saber cómo actuar. Pero también puede volverse en tu contra. Pensar que es inadecuado sentir ciertas emociones, conlleva ansiedad, depresión y aislamiento.

La tristeza tiene la función de revalorar una situación que no ha tenido el desenlace que deseabas. Si algo salió mal necesitas un tiempo, primero para recuperar energía y, segundo re-valorar la situación, crear una nueva estrategia y tener una idea más ajustada de costes y beneficios.

Tómate un té conmigo

En el taller presencial que realicé hace unos meses atrás, el objetivo era invitar a la ira a tomar un té. La ira es una emoción intensa, que desde bien pequeñitos nos enseñan cómo debemos comportarnos cuando la sentimos. Además de esta parte comportamental de las emociones, hay que señalar que cada uno de nosotros tenemos un temperamento diferente. 

La ira tiene un mensaje para ti: defiéndete. La rabia te acalora, te prepara para pelear. Y bien utilizada te ayuda a poner límites, a no sobrecargarte de trabajo o emociones ajenas, a mantener tus valores, te motiva a superar las dificultades. Aprende a escucharla y conviértela en una buena amiga. 

Ser honesto es ser amable

La estadounidense, actualmente profesora e investigadora en la Universidad de Houston, Brené Brown realizó un estudio sobre carisma que presentó en otro TEDxHOUSTON, afirmó que los países donde sus líderes eran honestos la percepción de bienestar de sus ciudadanos era mayor, que en los países donde los líderes eran algo opacos, con la frase: ser claro es amable, ser incierto es cruel.

Este principio se puede aplicar al carisma de cualquier emprendedor. Ser honesto con uno mismo es ser amable. Ser honesta con las emociones que se despiertan es la brújula para tomar mejores decisiones, aumentar la autoestima y sobretodo, el carisma. El carisma ayuda a la conexión con otros, a transmitir confianza a nuestros clientes al ser genuinas, y ser mejores líderes al tener mayor inteligencia emocional.

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