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¿Tienes en mente ese proyecto empresarial que quieres materializar?, tal vez, te suceda como me sucedió a mí, no sabía por dónde comenzar. Te explico como es el ciclo de vida de un proyecto para no perder la motivación.

Planificar no es el primer paso, el primer paso es definir cómo es tu proyecto. No siempre resulta fácil explicar en pocas palabras cuál es el proyecto.

Cuando comencé con los grupos de acompañamiento terapéutico, tenía una idea o un valor, que prevalece a pesar de los cambios. Mi proyecto era mejorar el bienestar emocional de las personas para mejorar los hábitos de salud. Probé diferentes formatos; talleres presenciales de corta duración, talleres con una programación semanal, sesiones individuales.  También variaba el contenido, primero Arteterapia humanista, y a medida que iba avanzando en mis estudios de psicología, iba añadiendo más conceptos y reformulando el contenido.

No obstante, llegó un momento que estaba agotada. Requería mucho de mi tiempo y esfuerzo, y los resultados no equilibraba el coste con los beneficios. Esto me llevó a replantear mi proyecto empresarial para ser más productiva, gestionar mi tiempo y sobretodo, evitar el estrés crónico, transformando mi estrés en energía motivadora. 

Te explico en el siguiente artículo cómo conseguí no perder la motivación durante el ciclo de vida de mi proyecto.

¿Qué es el ciclo de vida de un proyecto?

Un proyecto empresarial debe estar definido, no sólo como concepto, sino, y esto es fundamental, en el tiempo. Este es el error más frecuente. Se comienza un proyecto sin una meta de tiempo definida, por lo que acaba siendo un trabajo perpetuo.

Un proyecto tiene su propio ciclo de vida, es decir, tiene un alcance de vida limitado y existen cambios predecibles en el nivel de esfuerzo y enfoque a lo largo del proyecto.

Estos cambios predecibles se suelen dividir en 4 fases que requieren un nivel de esfuerzo diferente a lo largo de un tiempo determinado.

Estas 4 fases son; inicio, planificación, ejecución y final del ciclo de vida.

Inicio

A la hora de comenzar un proyecto empresarial hay que tener en cuenta una serie de factores que se convertirán en su estructura. Estos son definir las metas, especificar las necesidades y los requisitos para ponerlo en marcha, definir tareas y responsabilidades, calcular el impacto en el mercado, y establecer los costes, el tiempo, el alcance y los riesgos.

En esta primera fase la motivación suele ser alta, ya que estamos al comienzo y nuestra incentivación es interna. Necesitaremos un nivel de esfuerzo alto en poco tiempo. 

La motivación se mantiene durante un tiempo, sostenerla a largo plazo suele darse. Sin embargo, si se marcan fechas cercanas y muy concretas aumenta la motivación, ya que aumenta nuestra percepción de ser eficaces, evitando el estrés crónico.

Planificación

La siguiente fase consiste en especificar cuál es el trabajo que debes realizar durante la vigencia del proyecto. Se decide qué, cómo, cuándo y por qué se va a poner en práctica estableciendo los objetivos del mismo. 

En esta fase se diseña un calendario con las diversas etapas del proyecto, se concreta cómo va a ser la salida del proyecto, su integración en el mercado, se analiza los costes directos e indirectos.

Esta fase es la que mayor coste de tiempo se debe invertir, podemos definirla como una curva ascendente que una vez llega a su umbral máximo debe descender lentamente para poder sostener la motivación durante más tiempo. Así debemos poner mayor esfuerzo al principio pero sostener el nivel de esfuerzo durante más tiempo sin llevarnos al agotamiento. 

triangulo dramatico de karpman 

Ejecución

Para poner en marcha un proyecto es esencial no quedarse solo en la planificación. Para materializar el proyecto es imprescindible la ejecución de lo que va a realizarse y el control de las acciones correspondientes. 

En esta fase estaría la fijar las estrategias que han permitido convertir la idea en un éxito, llevar a cabo el seguimiento de los resultados del proyecto, comprobar cuáles son las incidencias más habituales para evitarlas, corregir los errores cometidos y mejorar, especialmente, la comunicación entre la empresa y la clientela.

Para la ejecución es necesario que el nivel de esfuerzo se de a continuación de la planificación con mayor intensidad, casi a la mitad del ciclo de vida del proyecto empresarial. 

En este momento mantener la motivación alta es esencial para el éxito, ya que se lleva tiempo realizando un nivel de esfuerzo alto. 

Una idea es una semilla que hay que cuidar y también proteger de los posibles agentes externos que pueden alterar su crecimiento. Para que un proyecto sea exitoso hay que trabajarlo a diario hasta lograr que sea perfecto. La motivación de logro si es alta reduce el temor al fracaso, por lo que el estrés crónico se reduce. En esta fase puede corregir, rectificar y seguir aprendiendo para mejorar como emprendedora.

Final del ciclo

Cada nuevo proyecto es una experiencia profesional que permite mejorar como experto. El final del ciclo de vida de tu proyecto es la satisfacción de tu cliente.

En esta fase se confirma el servicio o el producto que va a entregarse al cliente y da por terminada la labor implicada en su realización.

Es una oportunidad para escribir un informe que te ayude a reflexionar sobre las lecciones aprendidas.

Es el último impulso, necesitas un nivel de esfuerzo concentrado en el final de la línea de tiempo simétrico al inicio. Aunque no es tan exigente como la planificación y la ejecución, esta última fase la motivación es la recompensa por el esfuerzo. 

¿Cómo debes valorar la realización de un proyecto?

Emprender es principalmente, una oportunidad única para poner en práctica tus conocimientos adquiridos y tu capacidad de adaptación a cualquier tipo de encargo que puedan hacerte como profesional.

El desarrollo y la finalización de un proyecto son siempre la mejor confirmación de que tu trabajo ha sido el esperado y de que cada fase se ha puesto en marcha de la forma que el cliente esperaba.

Además, siempre te queda la satisfacción de haber convertido una idea, una necesidad o una ilusión en una realidad que ha podido mejorar los beneficios que aquellos que necesitan tu ayuda.

Tu percepción de éxito o fracaso no depende del rendimiento si no del nivel de aspiración previo. Con estas 4 fases del ciclo de vida de un proyecto empresarial y una motivación del logro alta tienes las herramientas para volver a intentarlo mejorando desde el aprendizaje de tu experiencia como emprendedora.

Te invito a que pongas en práctica estos consejos, y si necesitas más información o ayuda ponte en contacto conmigo, a través de mi mail hola@merchemoriana.com.

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